Recientemente hablaba con un colega sobre el tema de los coches y este me comentaba el sinsentido que a su parecer que era tener un coche en propiedad en una gran ciudad como Madrid cuando se analizaba la cuestión desde un punto de vista puramente analítico. Impuestos directos (permiso de circulación, etc) e indirectos (combustible, etc), gastos recurrentes (revisiones), ocasionales (peajes) además de sablazos varios de cualquier tipo de índole y condición. Ante esta marabunta de gastos e impuestos mi colega recomendaba el uso de transporte público y el uso del carsharing o plataformas de coche con conductor que me abstendré de publicitar pero que son bien conocidas por todos. El análisis es bueno de no ser porque no tiene en cuenta el factor más determinante a la hora de vender un coche: el emocional. Los coches en su mayoría no se venden por cuestiones prácticas, se venden por la imagen que transmiten, lo mucho que "le pongan" al futuro comprador y en el caso de algunos modelos y mercados aparentemente por los privilegios que transfieren de manera automática a su conductor.
El caso que nos ocupa hoy aquí es el Mercedes Benz Clase G (G de Gelandewägen (literalmente en alemán Vehículo Todoterreno)) y el mercado es el ruso. El Gelik, que es como se conoce al Gelandewägen en Rusia, es un coche bastante especial ya que dado su estratosférico precio (nota del autor: aquí no hablamos de variantes Wolf ni similares sino del G36 AMG para arriba y si puede ser un BRABUS pues mejor que mejor y si es un 6x6 ya te hacen la ola) suele ser conducido en la grandísima mayoría de los casos bien por altos funcionarios del estado, por los guardaespaldas de estos o por empresarios de dudosa reputación. Esto provoca que en muchas ocasciones los agentes de la DPS sean ciegos ante las infracciones de estos modelos y para demostrarlo el vídeo que abre la entrada de hoy en la que sus protagonistas (presentadores de una especie de Top Gear ruso) directamente se juegan una partida de ajedrez sentados o hacen una barbacoa delante de su Gelik en el carril central de una avenida de San Petersburgo ante la mirada de la policía y esta directamente pasa del tema.. en fin, que cada cual saque sus propias conclusiones.






