miércoles, 28 de mayo de 2014

Tres segundos


23:45 horas, 9 de Septiembre de 1972. Juegos Olímpicos de Munich, Estadio Rudi-Sedlmayer-Halle. Final de Baloncesto. ¿Los contendientes? Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas vistiendo camiseta roja contra los Estados Unidos de Norteamérica vistiendo camiseta blanca. Casi ná. Los norteamericanos llegaban a este encuentro sin haber sido jamás derrotados desde que el baloncesto se convirtiese en disciplina olímpica allá por 1936 en las Olimpiadas de Berlín. A pesar no poder contar con jugadores de la NBA la escuadra norteamericana formada únicamente por jugadores universitarios ejercía de manera abrumadora el dominio en el deporte del balón y el cesto. La final en cierto sentido era un mero trámite y una excusa para recibir las medallas de oro con cierta legitimidad aunque ya desde el principio de los juegos los norteamericanos se dieron cuenta de que los soviéticos, con un conjunto mucho más conjuntado, no iban a dar su brazo a torcer tan facilmente como lo hicieron en Juegos Olímpicos anteriores. En contra de lo que muchos pensaban aquella tarde de Septiembre muniquesa los norteamericanos tuvieron que sudar la camiseta durante todo el partido más de lo que hubieran deseado. A pocos segundos del final de esta escenificación de la Guerra Fría sobre el parquet el equipo soviético va por delante del norteamericano por un único punto, 49-48, y además tiene la posesión. En el inicio de una de las últimas jugadas Doug Collins logra robar el balón y cuando se dirige a canasta el veterano jugador soviético Sakandelidze le hace una falta que le tira al suelo. Dos tiros libres. Collins se prepara, mira a canasta, lanza y encesta el primero. Empate a 49. Recoge de nuevo la pelota y se dispone a tirar el balón cuando suena la bocina de tiempo muerto aun así tira, evade el intento de desconcentrarle de los soviéticos y vuelve a encestar. Tres segundos para acabar la final y EEUU se pone por delante de la URSS con un solo punto de ventaja. Solo tres segundos... lo que después sucedió podéis verlo en el vídeo que abre la entrada de hoy. Y miradlo con sonido porque yo no os lo voy a contar.


Rudi-Sedlmayer-Halle en efervescencia. Foto Miguel
Se da la circunstancia que hace unos meses fui a ver jugar al Bayern Munich de baloncesto contra el Real Madrid en el partido que enfrento a ambos equipos en la Euroliga de Baloncesto en la cancha del Bayern, el llamado Audi Dome que en realidad no es otro que el Rudi-Sedlmayer-Halle donde se celebró la famosa final. 


Foto Miguel
El Real Madrid llegaba a Munich tras endosarle un señora paliza a los bávaros en el partido de ida en la capital de España y la verdad es que vistos los números todo parecía presagiar que en casa los bávaros iban a poner la otra mejilla.


Foto Miguel
Y no es que lo diga yo, es que me lo dijo a modo de confesión un jugador del Bayern Munich de baloncesto de más de 2 metros que se hizo un viajecito en avión que paqué sentado a mi vera (en los asientos de la salida de emergencia por supuesto).


Un talibán en la cancha. Foto Miguel
Pues el caso es que al más puro estilo final olímpica de baloncesto el imbatible Real Madrid termino cediendo frente a un Bayern Munich que supo jugar muy bien sus cartas aupado por su afición.


Foto Miguel
Del partido recuerdo poco ya que la cerveza fluyó, tal vez, en exceso. Pero la verdad es que fue un gran partido en el que el débil venció contra todo pronóstico al todopoderoso en los últimos instantes del partido en una versión más moderna del famoso enfrentamiento entre norteamericanos y soviéticos que tuvo lugar en ese mismo lugar.. Todopoderoso que por cierto hace poco perdió contra todo pronóstico la final de la Eurocopa contra el Maccabi de Tel Aviv


Foto Miguel
Por cierto, volviendo a la final olímpica. Tras la victoria soviética los norteamericanos elevaron una queja formal y un jurado compuesto por representantes de cinco países decidieron sobre la validez del partido. Al final la votación quedó 3 votos a favor de conceder la validez y 2 votos a favor de invalidar el resultado, un resultado bastante previsible si tenemos en cuenta que votaban los representantes de Cuba, Hungría, Polonia, Puerto Rico y Italia... por cierto, que las medallas de EEUU siguen en una caja fuerte en la sede del Comité Olímpico Internacional en Lausanne sin que jamás hayan sido reclamadas. 


Schnitzel rules. Foto Miguel
De hecho varios de los jugadores norteamericanos dejaron escrito en su testamento que nadie jamás las reclamase. ¿La razón? no es que no quieran la medalla de plata, es que simplemente no les pertenece ya que según ellos su medalla es la de oro.







6 comentarios:

  1. Hola,

    Me interesa el tema. ¿Hay alguien por aquí que pueda confirmar lo de que, por reglamento, se tiene que añadir tiempo por el hecho de que la URSS pidió el tiempo muerto durante los lanzamientos?

    Saludos

    PD: Vaya "vidorra" te pegas, Miquel ;)

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  2. Hola:

    Tras La saga sueca; El arte de la guerra; La completa fabulosa historia del Shi lang, Varyag o riga; El incidente del catalina; Mi viaje por alemania...¿Estamos contemplando el inicio de una nueva saga de olimpiadas soviet style?

    La verdad que las historias lo merecen, o al menos una etiqueta propia...

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    1. Jajaja, casi sale la saga pero bueno, digamos que ha sido una minisaga

      un saludo a todos!

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  3. Vamos que los Soviéticos le tangaron el partido a USA descaradamente, o como decimos por mi barrio: así gana el Madrid
    jajaja

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  4. que imverosimil lo de las medallas de haber sido el caso al contrario estoy seguro que los soviéticos se hubiesen llevado las medallas de plata, asumiendo el rol de buen perdedor.

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    Respuestas
    1. Eso es mucho suponer. Muy segura estás. No te jueges una mano, que igual la pierdes.

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