sábado, 10 de agosto de 2013

El arte de la guerra (12): Operación Diamante

Su-9s soviéticos. Foto US Navy
En 1961 un piloto de la Fuerza Aérea Soviética del que no se sabe mucho decide que es hora de dejar de vivir el sueño comunista y emigrar. Por aquello de no emigrar solo lo hace en compañía de su interceptor Sukhoi Su-9, con el cual aterriza en la localidad iraní de Abadan. Por entonces en Irán gobernaba un aliado de Washington: Su Majestad Imperial, Shahanshah (Rey de Reyes) y Aryamehr (Luz de los Arios) Mohammad Reza Pahlevi más conocido como el Sha de Persia. En base a esta alianza los chicos de la División de Tecnología Extranjera del Ministerio de Defensa norteamericano vuelan a Irán, cogen al piloto, desmontan su Sukhoi-9 en tan solo 24 horas y vuelven de nuevo a los EEUU como alma que lleva el diablo con la intención de re-ensamblar el avión tranquilamente en casa y examinar hasta el más mínimo detalle de este interesante aparato. Pero adquirir material del enemigo no siempre fue así de fácil, en los casos comentados había sido el fugitivo el que había asumido la responsabilidad de la operación en toda su magnitud mientras que los aliados se habían limitado a recibirles con los brazos abiertos, ahora bien, también se dieron situaciones en la que los soviéticos supieron establecer un suficiente control sobre sus pilotos de manera que no se produjeran fisuras ni deserciones. Pero claro, el que los soviéticos controlasen sus aviones y pilotos no significaba que no siguiese habiendo necesidad por parte de al inteligencia occidental de poner las manos en alguno de sus nuevos desarrollos aeronáuticos soviéticos...

MiG-21 Egipcio. Foto USAF
A principios de los años 60 la Unión Soviética comienza a introducir su más reciente joya aeronáutica entre las fuerzas aéreas de sus aliados en Oriente Medio: el caza de combate supersónico MiG-21. El MiG-21 Fishbed era por entonces el más avanzado avión de combate soviético por lo que era vital que los países que lo adquiriesen fueran capaces de custodiarlo convenientemente. Para ello se llegó a un acuerdo a través del cual la URSS se responsabilizaría del mantenimiento de las aeronaves mientras que los países que lo adquiriesen debían responsabilizarse de mantenerlas a salvo de curiosos. La URSS por supuesto era consciente del riesgo que significaba sacar de su territorio su más avanzado caza por lo que hizo lo indecible por forzar la implantación de los más estrictas medidas de seguridad entorno a los aparatos. Tres de los países que adquirieron el Mig-21, concretamente su versión F, eran potenciales enemigos de Israel, estos eran: Irak, Siria y Egipto. A Israel esto de que le rodeasen con cazas avanzados no le gustaba un pelo por lo que se decidió que era vital para los intereses del estado de Israel el hacerse con alguno de estos aparatos con el fin de poder evaluarlo en detalle y entender a que se estaban enfrentando. El plan era aparentemente sencillo, simplemente había que ir a uno de los pilotos, ofrecerle 1 millón de dólares por escapar con su avión a Israel y asunto cerrado. El problema era que los encargados de pilotar el MiG-21 no eran la clase de tipos a los que puedes sobornar fácilmente. A piloto de MiG-21 solo llegaban los más capaces, más entrenados y por supuesto más leales pilotos de la Fuerza Aérea. Definitivamente no iba a ser fácil.


MiG-21s iraquíes. Foto de autor desconocido vía ForumKeypublishing
En 1962 el agente del Mossad de origen armenio Jean Thomas ofrece un millón de dólares al piloto de MigG-21 egipcio Adib Hanna a cambio de que le entregue el avión que pilotaba. Pocos meses después Thomas era ahorcado junto con otros 2 colaboradores mientras que parte de su familia era enviada a prisión. Tras este fracaso el Mossad dirigió su mirada a Irak, se lanzó una operación similar a la egipcia que terminó con 2 agentes del Mossad  abandonando apresuradamente del país para salvar sus vidas tras dejar fuera de combate a dos pilotos iraquíes que se negaron a colaborar con ellos. Finalmente la oportunidad a Israel le llegaría en 1964 en Irak de la mano de un sirviente iraquí con contactos en el Mossad, esta operación se bautizaría con el nombre de "Operación Diamante". 


MiG-21 Iraquí. Foto Agsftw
Yusuf, un iraquí que prestaba servicios en la casa de un piloto de MiG-21, alertó a los servicios secretos israelíes del descontento del señor de la casa. Yusuf trabajaba en su casa como criado y había escuchado en numerosas ocasiones como el capitán Munir Habib Jamil Redfa se quejaba abiertamente del trato discriminatorio que recibía de sus superiores musulmanes por el mero hecho de ser cristiano. Con la intención de tantear el terreno se encargó a una bella agente norteamericana la tarea de contactar al capitán Redfa durante una fiesta de alto copete, como veis todo un poco James Bond. Tras varios encuentros y comprobaciones la agente acabó desvelando su identidad y sus verdadera proposición indecente: conseguir el MiG-21 (no seáis malpensados). Tras llegar a un acuerdo con Redfa y dar el visto bueno a la operación se programó una reunión entre Redfa y los responsables del Mossad para cerrar el pacto en Roma en 1966. Incluso se le invitó a realizar un viaje de incógnito a Israel para visitar la base a la que debía de volar, lugar en el cual hasta (según se cuenta) se le dejó volar un aparato de la Fuerza Aérea Israelí. Las condiciones de su deserción incluían el pago de un millón de dólares americanos y asilo político para el y su familia y para asegurarse que el iraquí cumplía con su parte del trato se le fotografió durante su visita a Israel.... business is business.


MiG de Redfa en el Museo de la Fuerza Aérea Israelí. Foto Bukvoed
A todo esto la familia de Redfa desconocía por completo los planes del cabeza de familia. Durante unas vacaciones que pasó la familia de Redfa en París estos fueron contactados por el Mossad para sorpresa suya. Posteriormente, tras convencerles de la veracidad del plan y de la necesidad de que no lo denunciasen en la Embajada Iraquí fueron enviados a Israel con nuevos pasaportes. Por otra parte algunos de los familiares que continuaban en Irak fueron recogidos por las guerrillas Kurdas en la frontera con Irán y enviados a Israel: la huida había comenzado. El 16 de Agosto de 1966 el capitán Redfa pidió que le pusieran a su MiG-21 F13 con numeral 534 un tanque externo extra con capacidad para 490 litros de combustible, normalmente este tipo de acciones debía de ser previamente autorizada por los soviéticos pero a los soldados iraquíes eso de que los soviéticos tuvieran que decidir lo que podían o no podían hacer les sacaba de quicio así que se lo pusieron y se lo llenaron sin consultar. Cabe reseñar que sin esta cantidad extra Redfa difícilmente hubiera podido alcanzar la costa mediterránea. Tras el despegue Redfa se situó a 30.000 pies de altitud, la más óptima de cara al consumo de su MiG-21 en esa configuración, y enfiló Israel al tiempo que los controladores aéreos intentaban desesperadamente contactarle por radio. 


MiG de Redfa en el Museo de la Fuerza Aérea Israelí. Foto Bukvoed
Los iraquíes lanzaron una operación para cazarle pero por entonces Redfa ya se encontraba cerca de la frontera jordana. Los israelíes habían planificado la misión al detalle, para ello habían proporcionado al piloto una carta de navegación para esquivar los radares jordanos y habían diseñado la ruta óptima de escape. No obstante los jordanos detectaron el avión pero a pesar de mandar dos cazas Hawker Hunter a interceptarlo no hicieron nada ya que los sirios les confirmaron que era un avión de este país en una misión de entrenamiento, otras fuentes afirman que le identificaron visualmente como avión iraquí pero que tras ver que era un avión de un país aliado decidieron dejarle en paz pensando que estaría llevando a cabo una misión secreta contra Israel. 



Dos Mirage IIICJ del la Fuerza Aérea Israelí fueron al encuentro de Redfa, al cual no le quedaba ni una gota de combustible, tan pronto como esté penetró en el espacio aéreo de Israel y lo escoltaron hasta la base de Hatzor en lo que se publicitó a la prensa como una acción de interceptación por parte de la aviación israelí. Aquí tenéis un vídeo de su presentación en sociedad:



Nada más conocerse la noticia los soviéticos exigieron la devolución del aparato lo cual seguramente provocó más de un ataque de risa en Tel Aviv. Tampoco era cuestión de devolverlo después de todo el circo que habían montado para atraparlo. 


Steal the Sky
Por cierto, la huida de Redfa es el argumento principal de una película para la televisión de 1988 titulada "Steal the Sky" y que tiene ciertamente un poco pinta de bodrio... Para terminar, según parece los iraquíes siguieron usando el Fishbed durante muchos años, y aun los tendrían operativos de no ser porque alguna bomba guiada por laser se cruzó en su camino durante la Guerra del Golfo. En ESTE enlace tenéis una interesante galería de varios MiG-21 encontrados en mitad del desierto tras la invasión de Irak...




2 comentarios:

  1. interesante y sucia asaña la de los israelitas muy a lo yankee

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